Necesito más olas

A veces no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Estamos felices, tenemos una razón para ello. Y cuando esta razón desaparece, sentimos un vacío que, muchas veces, intentamos llenar… aunque no siempre de la manera correcta.

Hoy quiero invitaros a reflexionar sobre el uso de drogas y cómo, en demasiadas ocasiones, las buscamos para llenar los huecos que otros han dejado en nuestra vida. Esta historia habla de un joven que pierde a su madre y trata de continuar con su vida. Intenta estudiar, seguir con su rutina, como siempre lo ha hecho, pero el vacío dentro de él es demasiado grande. La concentración se escapa y, poco a poco, empieza a fumar. Al principio parece suficiente, pero llega un momento en que el tabaco ya no basta y decide probar otras drogas más fuertes.

Como todo en la vida, esta historia tiene un final. Pero no todos los finales son felices, ni llegan a tiempo. Con esta fotonovela quiero mostrar que siempre existe una salida, aunque no siempre la encontramos a tiempo. Porque a menudo se dice que hay una salida del mundo de las drogas, pero llega un momento en que estas se instalan en tu vida y la destrozan, haciendo que cuando hayas salido, quieras cerrar la puerta de un portazo. O haciendo que las secuelas sean tan fuertes que no sobrevivas.

He titulado a la historia Necesito más olas, en referencia a la canción Cabezabajo de Extremoduro. Para mí, habla del consumo, del proceso en que la droga te devora, de la lucha con uno mismo para salir, incluso cuando parece demasiado tarde para cambiar. 
Además, siempre he visto el efecto de las drogas como una ola que avanza, alcanza su punto más alto y cae en picado, trayendo otras olas detrás de ella.

Ahora sí, con estas pequeñas explicaciones, espero que os guste mi fotonovela.

Imagen creada con inteligencia Artificial (ChatGPT Open AI)


 Imágenes propias

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