Otra inútil canción para la paz

Hoy, día 9 de marzo, hemos realizado un acto contra la guerra. Hemos querido “molestar”, interrumpiendo una ponencia en la facultad. Hemos entrado en silencio, con miradas serias y con carteles de No a la guerra.
Después de este acto nos han aplaudido y vitoreado. 

Como si de un capricho del destino se tratase, en la soledad de mi coche he venido escuchando Otra inútil canción para la paz de Extremoduro.
Me he parado a reflexionar en si de verdad esto que hacemos servirá para algo, o si solo se quedará en unos aplausos y en satisfacción personal.

Está claro que, como educadores sociales, nos tienen que mover las injusticias sociales. Pero a veces no podemos hacer nada contra ellas. No podemos parar a multitud de países que bombardean otros por motivos económicos. Ni a multimillonarios que solo quieren más poder. Tampoco podemos alimentar a millones de niños que mueren de hambre. Ni les podemos devolver a sus familias muertas a causa de la guerra. 
Quizás aquí lo único que nos queda es hablar, para que no caiga en el olvido.

No sé… ¿estos  gestos realmente sirven para algo o solo nos hacen sentir que hemos hecho lo correcto?

Imagen cedida por Lola Carrasco (blog)


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