Nana cruel
Siempre vemos el trabajo del educador social como algo muy técnico, jamás miramos más allá. Esos sentimientos que nos llevan a actuar en los momento de debate donde debes decantarte por una de varias opciones.
Por esto, hoy he decidido crear esta publicación.
A continuación, os he dejado un mapa del día de una educadora social en 2050. A través de una pequeña historia ficticia quiero que seáis conscientes de la gran carga emocional que presenta este trabajo y de cómo, en muchas ocasiones, ser educador social es más que un trabajo al que vas 48 horas en semana.
El mapa está dibujado a mano (para algo tenía que servir el bachillerato de artes) y en él encontraréis diferentes espacios con un nombre y un color. Estos nombres son diferentes canciones de Extremoduro y Robe que me han ido evocando para la creación de esta historia. Podéis pinchar en el nombre de cada canción para escucharla y que así sea una experiencia aún más inmersiva.
1. Salir (Color verde)
El día comienza en casa. La educadora se siente feliz, pero también con cierta incertidumbre por el día de hoy, por cómo va a poder resolver los problemas que se le planteen a lo largo del día.
2. El camino de las utopías (Color morado)
De camino piensa en cómo será el camino, pero no su camino físico, sino el camino y los próximos pasos de la educación social. Sueña con un mundo donde su trabajo no sea necesario, casi como una utopía que se repite a diario en su mente.
3. El día de la Bestia (Color naranja)
Llega a su trabajo como educadora social en los servicios sociales. Siente una profunda pena pues el caso de hoy es especialmente doloroso.
Una madre drogodependiente y un padre ausente han mantenido encerrados a sus hijos, de 6 años y 16 meses, en una habitación sin luz ni ventilación. El más pequeño tiene la cabeza plana de no moverse de posición en la cuna.
Necesita salir de ahí, necesita pensar, respirar, pero también siente un conflicto interno. No puede dejarlos solos. No hoy. No a ellos. Necesitan apoyo y lo necesitan ahora.
4. Hoy al mundo renuncio (Color azul)
Al hablar con el niño mayor, este se muestra reacio, pero poco a poco le explica todo lo que pasa en su casa. Ella no puede creer la situación. El niño rompe a llorar.
Sabe que, en estas situaciones, debe dejar espacio a los sujetos, pero decide dejar atrás los manuales y abrazarlo. Él no quiere separarse de ella.
En ese abrazo entiende que, a veces, acompañar también es desobedecer un poco a la teoría.
El hermano pequeño avanza con ellos, los abraza y le llama mamá. En su interior se siente desbordada; le duele el pecho, de amor.
5. Calle esperanza S/N (Color rosa)
Antes de volver, hace una parada en el centro de menores donde están los niños, no los puede sacar de su mente. Es un sitio gris, donde reina la miseria. Está en la calle Esperanza sin número.
Se siente desbordada. Mientras camina, no puede parar de pensar en ellos. Ellos están caminando con ella. Quizás todo sea solo una ilusión.
En su mente todo es muy difícil, la ira, la tristeza, el amor. Su cara arde, las mejillas se le tornan de un color rojo fuego. Es incapaz de imaginarlos sufrir. Su empatía le está jugando una mala pasada.
6. StandBy (Color gris)
De camino a casa debe tomar una decisión. Necesita que esos niños tengan una vida, una vida feliz.
Los centros de menores están abarrotados, no pueden acoger a los dos. Las familias de acogida no aceptan más niños. No hay pisos tutelados ni familia extensa donde puedan tener una alternativa de vida digna… ¿o sí?
Va caminando por la calle, pero siente que no avanza.
Entra en conflicto. ¿Debe separar a los hermanos cuando son lo único que tienen el uno del otro?
Piensa en su vida. Vive rodeada de gente, pero al llegar a casa se siente sola, vive mirando una estrella que nunca proyecta luz suficiente. Hoy ha sentido la luz, en ese mamá.
Mueve rápido los hilos. Prepara los papeles y los envía con toda rapidez. Esos niños necesitan una alternativa y ella se la puede dar. Realiza llamadas y, al fin, obtiene una respuesta.
Ha empezado a formar parte del programa de familias de acogida. Jamás se había sentido tan viva.
7. Ama, ama,y ensancha el alma (Color rojo)
En casa todo se torna distinto. Empieza a imaginar los espacios que preparará para ellos. La ilusión invade su mente y su pecho. Se siente feliz como no lo había estado en mucho tiempo.
Se siente realizada. Su vida vale para algo.
8.Nana cruel (Color amarillo)
Antes de dormir, piensa en su día, en su vida y en los horrores que vive a diario. Piensa en la humanidad, en el dolor que encarna. Piensa en esos niños y en los miles que han pasado por sus manos. Empieza a sonar en su mente la siguiente melodía:
Duérmete
Que ya estás a salvo de todo
El sol se ha ido entusiasmado
Le ha salido bien
Este atardecer
Duérmete
Que te voy a cantar
Una nana tan cruel
Como la realidad:
Érase una vez
Una humanidad...
(Fragmento de “Nana cruel”, de Robe Iniesta)


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